sábado, 29 de diciembre de 2007

American Gangster, contra el imperio de la droga.



La última película del irregular Ridley Scott (cineasta capaz de obras tan imprescindibles como Alien o Blade Runner, y de engendros propagandísticos de la talla de Black Hawk derribado) constituye un magnífico ejemplo de lo que en Cine debe ser la narración en paralelo. Mediante la magia del montaje, American Gangster nos expone dos historias, la de Frank Lucas y la de Richie Roberts, condenadas a concatenar en algún punto indeterminado. Lucas es un mafioso afroamericano hecho a sí mismo que posee un extraño halo de prudencia e integridad; Roberts, un policía tan tenaz como incorruptible con algún que otro problema doméstico. Ambos son 2 personajes inmensos con un riquísimo background y un arco evolutivo dignos del mayor interés, a lo que contribuye sin duda alguna el buen hacer actoral de 2 intérpretes sacados de su "ámbito natural”: por un lado, D. Washington aparca su rol de buenazo para dar vida a un implacable mafioso; por otro, Crowe se desenvuelve con buena nota como avispado agente de la ley, lejos del primitivismo de los personajes que le encumbraron. Lo que parece destinado a un choque de trenes fruto de la típica y tópica relación antagónica, termina por ser un acoplamiento perfecto en el que el enemigo a batir resulta algo mucho más impersonal: la corrupción ejercida desde los ámbitos de la policía de NY y del ejército de los EEUU. Opuesto al atropellado estilo expositivo de Infiltrados, este parejo discurrir y posterior encaje sucede de forma fluida, certera y elegante, haciendo de los casi 160 minutos de la película un espectáculo narrativo de primer orden.
Basada en hechos reales, American Gangster reconstruye a la perfección los ambientes neoyorquinos del Nueva York de principios de los 70 –al respecto la colección de canciones de época elegida es impresionante-, y no sólo nos habla de vendettas y tramas policiales, no. La geopolítica, en forma de tráfico de heroína durante la guerra del Vietnam, y la sociología, en forma de autoafirmación afro, también hacen acto de presencia, y no de manera precisamente testimonial. ¿Qué los referentes son muchos y perfectamente identificables? Obvio. French Connection, la saga de El Padrino, Los intocables, Scarface, Serpico… Aunque no menos claro es que otros recurrieron a esos mismos referentes sin gracia ni estilo alguno, así que ando en lo cierto si digo que ésta es la mejor película de Ridley Scott desde Thelma & Louise. Un único pero: extrañamente, el estamento militar resulta menos deteriorado de lo que se apuntaba en el desarrollo, ¿Cosas de Pentágono?...

3 comentarios:

Gégé dijo...

La peli me encantó, por la historia bueno eso si claro es una cosa. Pero me encantó sobretodo por el papel de Denzel Washington. Tengo que reconocer que es un actor que no me gustaba "tanto", lo veía siempre en papeles de "buenos" y eso me aburría un poco. Por la primera vez (para mi), lo ví en algo bastante diferente, un narcotraficante, asesinato, violento, personaje en el cual desde mi punto de vista se mete perfectamente bien ! Merecería una pequeña recompensa no ? ;-)

laura dijo...

Película extremádamente masculina...
Un Denzel Washington "malo", duro y con clase.
Me pierde.
Un Russel como siempre sudoroso...
Bathhhh.

Pregunta para el género masculino...
- ¿ Ella, es atractiva ?

Pregunta de nivel...
- ¿ Título de la canción de cuando "chico conoce a chica " ?

Lilith

NANDO BERMEJO dijo...

Sinceramente (y cuando salí del cine lo comente), ella no me gusta nada. Como hombre me quedo con cualquiera de las negrazas que salen por ahí desnudas preparando papelinas en cadenada y cortándole el caballo al bueno de Denzel.

La canción no se cual es... siento no poder ayudarte.