domingo, 17 de octubre de 2010

El mercado del arte moderno.


Lo que a priori se presenta como una crónica bien documentada sobre el auge del street art, a la par que indisimulada loa al ya henchido ego del artista anónimo conocido como Banksy, tiene la envidiable virtud de reformularse con rapidez.

Tras sesenta entretenidos minutos de gracioso retrato callejero, compuesto enteramente por imágenes captadas con video casero, Exit Through the Gift Shop adopta un tono más serio sin perder su inicial ironía, y se convierte en una reflexión – en la que Banksy es sólo gancho y catalizador- que cuestiona el verdadero valor del arte contemporáneo.

Una reflexión que recela de los advenedizos de dicho arte y que se ríe de la actual modernidad artística, situando al film, en lo que a discurso se refiere, al mismo nivel que Fraude (Orson Welles, 1973). Una brillante lección, de proyección obligada en todas las facultades de Bellas Artes.

miércoles, 6 de octubre de 2010

Yo soy la Diana... o Diana al desnudo (y nunca mejor dicho).


Aunque los nombres de sus protagonistas son diferentes, DiDi Hollywood plantea su argumento como si se tratara de una continuación natural de Yo soy la Juani, la anterior producción del director catalán Bigas Luna.

Pero mientras que aquel film, con todas sus taras y defectos, constituía un reflejo inédito (y bastante acertado) de la cultura y las aspiraciones de los jóvenes “poligoneros”, esta secuela no declarada se queda en el cliché manido y en la superficialidad más improductiva a la hora de retratar el ascenso de una españolita en la Meca del Cine.

Bigas Luna, que conoce el mercadeo cinematográfico igual de bien que Almodóvar, ha recurrido a la cotizada cara de la Pataky (además de a otros de sus muchos atributos femeninos) para asegurarse el éxito comercial. Sin entrar a valorar las limitadas cualidades artísticas de la actriz protagonista, esta estrategia será seguramante válida en la taquilla, pero ni deslumbrará ni despistará lo suficiente al espectador mínimamente exigente dentro de la sala, en el momento de percibir las muchas carencias de esta versión cutre de Eva al desnudo.

La pulcra y luminosa realización que luce la película no será tampoco un motivo de peso capaz de ocultar la poca profundidad dramática de todas las situaciones planteadas, la intermitencia de la mayoría de los personajes y la escasa emotividad de un insatisfactorio clímax. Fiasco.

viernes, 17 de septiembre de 2010

Clooney, a quemarropa.


El protagonista de El Americano, el nuevo film del director de Control (el biopic sobre el cantante de Joy Division), está a medio camino entre el ascetismo profesional de Le Samourai (Jean-Pierre Melville), A quemarropa (John Boorman) o la reciente Los límites del control (Jim Jarmusch), y el afligido y solitario desespero de Jason Bourne.

Se vale la película de un tono demasiado encriptado y trascendente para lo evidente de su mensaje: el silencioso tormento que padece un hombre cuyo "oficio" le obliga a no encariñarse demasiado con la gente que conoce.

Además, la "estrella", la popularidad, de Clooney brilla en exceso y obra en contra de la austeridad que requiere el personaje en cuestión... Un personaje que, seguramente, hubiera ganado bastantes enteros si hubiera sido interpretado por un actor desconocido o semiprofesional.

Con todo, El americano es un film interesante que, pese a los buenos resultados iniciales que obtuvo en el box-office, se encuentra más cerca del cine de autor europeo que de la fórmula del blockbuster.

martes, 17 de agosto de 2010

The boys are back in town


Los mercenarios es un producto cinematográfico que no engaña a nadie y que ofrece lo que se prometió desde el primer día en que se gestó el proyecto: acción de los 80 con los medios técnicos del 2010. Aparentemente, esto es algo que El equipo A, desde una perspectiva semblante, también promete y consigue sin demasiado esfuerzo, de manera razonablemente satisfactoria. ¿En que se diferencian, pues, The expendables de las nuevas andaduras de Hannibal Smith y sus hombres?

Fácil: en su inteligente y eficaz explotación de la mitomanía más macarra (el elenco de la película de Stallone es difícilmente superable) y, sobre todo, en su voluntad autorreferencial, una voluntad consciente y muy marcada que minimiza la importancia del argumento haciéndolo básico, casi ridículo.

Esta voluntad autorreferencial va desde el guiño directo a la realidad (me refiero a la escena que protagonizan Willis, Arnold y Stallone), hasta la acción hiperbólica (explosiones y desmembramientos son más propios del gore y el anime que de un film al uso), pasando por la parodia no declarada (inconsciente, diría yo) y una evidente nostalgia. Una cualidad autorreferencial que distingue y ensalza a la nueva película de Stallone con respecto a otros films similares, pero que sin embargo se queda corta, dejando la sensación final de que la veta se podría haber explotado mucho más, emplazándonos a una segunda parte para ver lo que da de sí. Mientras tanto, abróchense los cinturones y diviértanse. La ocasión lo merece.

Lo mejor: El personaje interpretado por Mickey Rourke y la BSO (Thinn Lizzy, John Fogerty)
Lo peor: Que la broma se podría haber estirado muuuucho más.

sábado, 7 de agosto de 2010

Consideraciones sobre Christopher Nolan.


De entre todas las cualidades narrativas que C. Nolan posee, quizá la más destacable y personal sea su capacidad de solemnizar el relato. Su poder de convicción a la hora de insuflar importancia y carga trágica a cuanto nos narra es lo que hace que sus películas, a ojos de un espectador impresionable, trasciendan los referentes y/o temáticas a las que esas mismas películas nos remiten. Es por ello que gran parte del público considere superiores sus incursiones en la franquicia Batman que las que realizara en su día Tim Burton, o menosprecie injustamente un film tan notable como El ilusionista en favor de otro de similar calado como es El truco final.

Algo parecido es lo que sucede con Origen. Se trata de un film que retoma punto por punto el ítem de la virtualidad y de la posibilidad de moldear los sueños y solaparlos confusamente con lo real. Un asunto que, aunque tratado ampliamente en anteriores cintas de sci-fi (como Matrix, Abre los ojos, Días extraños o Desafío total), con la excelente arquitectura narrativa de Nolan adquiere para la mayoría una seriedad tan profunda, una pompa tan irresistiblemente seductora, que hace que se olvide casi por completo que dicha temática de novedosa no tiene casi nada.

BABEL 2


Tragedia contemporánea cuya narrativa nos es planteada a modo de historias entrecruzadas. El sueco Lukas Moodysson aborda la globalización y sus penurias (inmigración, explotación, desigual reparto de la riqueza) a través de las historias que les acontecen a tres personajes íntimamente interconectados: un creativo de videojuegos que viaja a Tailandia para firmar un importante contrato, una niñera filipina que emigra a NY para poder brindar a sus hijos un futuro mejor, y una doctora residente en el Soho que es incapaz de conciliar su trabajo con su vida familiar.

Apreciable por su planteamiento crítico y por los valores humanitarios que transmite, Mamut se sostiene gracias a las sobrias interpretaciones de todo su reparto. Su alcance no va mucho más allá: el hecho de que, 3 años atrás, González Iñarritu y Guillermo Arriaga trataran en Babel la misma temática de un modo idéntico (pero con resultados mucho más satisfactorios), pesa muchísimo sobre la nueva película de Moodysson, a la vez que manifiesta su carencia absoluta de originalidad.

jueves, 27 de mayo de 2010

Kick ass


Fiel adaptación del comic-book homónimo obra de Mark Millar y John Romita JR, Kick ass se presenta como una de las opciones más divertidas de la presente temporada y, desde su país de origen, viene avalada por un éxito considerable de crítica y público (Matthew Vaughn ya prepara una secuela para el 2012).

Inicialmente, esta desacomplejada parodia del género superheroico, tiene como referentes cinematográficos a Condorman (Charles Jarrott, 1981) y a la mítica serie El gran héroe americano, aunque pronto su comicidad sabe explotar la veta “teen” abierta años atrás por películas como Supersalidos (Greg Mottola, 2007).

La nueva propuesta del director de Stardust no desfallece en ningún instante gracias a que su apuesta se diversifica con criterio y amplitud, sin caer en el error de agotar pronto el monotema paródico. Y es que Kick ass cumple con creces en todos sus frentes: entretiene, mueve a la carcajada en muchos momentos, sabe provocar con su violencia bizarra, deslumbra por la resolución de sus escenas de acción, emociona y transmite ilusión, electriza con su ritmo endiablado y su selección musical (Joan Jett, New York Dolls), y gratifica al espectador con un buen puñado de guiños frikis, ineludibles referencias al mundo de Cine y el comic.